Viajar a Maldivas como hippies ¿Es posible?

La piba no lo podia creer

Decidimos incluir Maldivas en nuestro itinerario luego de hacernos mil preguntas: ¿Es inaccesible como todos dicen? ¿Tendremos que hipotecar el viaje? ¿Llegaremos con el presupuesto? ¿No serà un exceso? Con esos interrogantes en la cabeza pero luego de informarnos en varios blogs sobre la posibilidad de hacer Maldivas en plan mochilero, decidimos sacar los pasajes aéreos.

Llegó el día de volar hacia Maldivas desde Sri Lanka. Con Pablo estábamos sentados en la sala de embarque cuando notamos que la población que viajaba a tal destino era algo “diferente”. En la sala había gente bronceada, algo así como un “bronceado anticipado” de quien estuvo recientemente en las Bahamas, no le fue suficiente y por eso está viajando a Maldivas. El bronceado de esa gente era dorado y parejo, un efecto que no se logra en Mar del Plata. Todos dirán que el sol es igual en todos lados, yo les puedo asegurar que hasta el sol tiene glamour en Maldivas. Ni hablar de las mujeres con vestidos largos de diseño. Parecía que iban a la alfombra roja de los premios “Oscar” en lugar de ir a la playa. Hasta había un hombre que parecía el doble de Elton John. En fin, gente con “recursos económicos” (o al menos eso aparentaban). En cambio nosotros estábamos con nuestra ropa comprada en India, guitarra en mano, mochilas y aspecto de hippies con dudosos hábitos de higiene. A eso, se le sumaban nuestras caras de cansados ya que la noche anterior no dormimos nada. Habíamos  viajado en un tren donde los asientos tenían una inclinación de 90 grados, sin posibilidad de reclinarlos. Por fila sólo entraban dos personas pero eso no importa en Asia; allí siempre existe la posibilidad de que se siente  alguien más.  A medianoche se sumaron en nuestro asiento dos pasajeros que ante la alegría de ver extranjeros, no pararon de hacernos preguntas. Cuando logré conciliar el sueño, los golpes de mi cabeza contra la ventana lograron que me despertara con un chichón en la frente.

Cuando estábamos aterrizando vimos desde el avión los corales, las islas y un océano de color turquesa que veía por primera vez en mi vida. No pude evitar la emoción y mientras saltaba del asiento, empecé a gritar: “¡No! ¡Mirá! ¡Qué zarpado esto! ¡No puede tener ese color el agua!” “Mira! se pueden ver las cabañitas de los resort, que locura!”. No podía ocultar el sentimiento que me invadía por estar llegando a un lugar al que nunca pensé que podría viajar. Los demás viajeros ni se inmutaron ante el show que ofrecía la vista aérea: parecían acostumbrados. 

Todo indicaba que hacer migraciones iba a ser un trámite más, el problema fue cuando dijimos que nuestra reserva en Malé (capital de Maldivas) era una casa reservada a través de Airbnb. Algo que no está bien visto en Maldivas, ya que no paga todos los impuestos que se les exigen a los hoteles. Acto seguido, el oficial de migraciones nos retuvo los pasaportes, no nos dejó ingresar y nos indicó que nos sentemos a esperar qué resolución iban a tomar con nosotros. En el banco de los “discriminados”  estábamos aguardando un manojo de latinos, indios y musulmanes. Por su parte, el doble de Elton John pasó por migraciones con la facilidad de un local. Por mi parte, sentía un mezcla de ansiedad e indignación. Nunca me habia pasado algo asi, siempre fui atenta con los requisitos de ingreso de cada país como visas, vacunas y pasaporte al dia. Más bien sentía que la decisión de dejarnos esperando obedecía a un capricho que no sabíamos cómo terminaría. Mi transtorno de ansiedad generalizada diagnosticado en mi adolescencia volvió con preguntas tales como ¿Y si no nos dejan entrar? ¿Nos multarán? ¿Habremos violado alguna legislación musulmana? ¿Quedaremos presos en la isla? Esto último no era tan malo en caso de ser afirmativo. Pablo  -que es mucho más sensato que yo- fue a arreglar la situación. No sé cómo pero a los diez minutos volvió y me dijo: “Vamos, nos dejan pasar pero no armes quilombo”.

Maldivas nos recibía así. Un país que durante muchos años sólo estuvo abierto al turismo de alta gama con islas privadas “all inclusive” hoy nos quería marcar la cancha, dejándonos en claro que si queríamos ingresar teníamos que expresar nuestra voluntad de dejar allí nuestros dolaritos.

Finalmente la respuesta es: Si, es posible viajar a Maldivas en plan mochilero! Pero se deben tener en cuenta ciertos detalles para no pasarla mal en este paraíso all inclusive.

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