MAAFHUSI (o la Mar del Plata de Maldivas)

La realidad que nadie muestra: Maldivas tiene un gran problema con la basura

Llegamos a la isla de Maafhusi conectando dos ferris, el primero nos llevó de Hulhumale a Male y el segundo de Male a Maafhusi. El trayecto lo hicimos con Hanna, una chica sueca que conocimos en la casa donde nos hospedamos en Hulhumale y que se dirigía al mismo destino que nosotros. Nos cayó bien porque nos ayudó a derribar algunos prejuicios. Nosotros veíamos a los europeos como pichoncitos con muchos euros, fáciles de estafar. Pero Hanna con veinte años estaba finalizando en Maldivas su vuelta al mundo de un año. Había arrancado el viaje con su novio, a los pocos meses de empezar se separó y decidió seguir sola. Con cara juvenil y pelo super rubio, parecía responder al estereotipo del europeo “estable” pero sin embargo sabía todos los trucos del buen mochilero, tales como informarse previamente sobre los precios reales y pelearlos a quienes le querían cobrar de más.

Maafhusi es la isla local más turística de Maldivas y está en el atolón sur del país. Ventaja: tiene muchas opciones de alojamiento, excursiones y lugares para comer con opciones relativamente económicas. Desventaja: como se trata de una isla muy turística, da la sensación de estar en la playa Bristol de Mar del Plata. Por supuesto, salvando las enormes distancias: el mar de Maldivas es de un color turquesa que relaja hasta al más estresado. Pero la playa de Maafushi es pequeña, se llena de gente y la idea de paraíso solitario en el medio del océano índigo se esfuma ante el ruido de las construcciones de hoteles pegados a la playa y la gente que se te instala al lado.  

No obstante, Maafushi es una isla donde pese al turismo se puede apreciar la cultura local: los chicos jugando al cricket, las señoras musulmanas sentadas en las puertas de su casa y algunos pescadores.

Al ser muy turística, Maafushi tiene mucha oferta de excursiones y si se sabe buscar bien pueden resultar económicas. Nosotros no teníamos pensado hacer ninguna pero vimos una por veinticinco dólares por persona que incluía tres puntos de snorkel y un almuerzo en un banco de arena así que nos anotamos.

Salimos a las las nueve de la mañana en una lancha, nos llevaron a arrecifes de coral que albergan más vida marina de la que jamás imaginé. Me sentía una protagonista de la película “Buscando a Nemo” ya que estaban todos los personajes pero en la vida real: distintos peces del tipo payasos, mariposas, martillos y erizos. Lo que más me sorprendió fueron las manta rayas gigantes a mi alrededor. Nadar cerca de estos animales produce la adrenalina de asomarse de una terraza sin baranda, uno sabe que es peligroso pero no puede evitar hacerlo. Por su parte, las tortugas marinas producían sensación de paz y ganas de abrazarlas. Nunca había visto y estado tan cerca de la fauna marina. Luego del almuerzo en el banco de arena como broche final vimos a los delfines nadando al lado nuestro.

MAAFHUSI (o la Mar del Plata de Maldivas)
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