HULHUMALE/MALE: Cultura musulmana y cervezas de manzana

Mujer musulmana en Maldivas

La primer parada obligada en Maldivas es Hulhumale, isla donde se encuentra el único aeropuerto del país. Nuestro primer objetivo era descubrir la cultura local para vivir una experiencia genuina y gastar menos. La ecuación era muy simple: si hay gente local viviendo allí, comiendo y moviéndose es obvio que no gastan la fortuna que por dichas actividades le pretenden cobrar al turista. Por ende, el plan era comer en los lugares locales, moverse en colectivos y en ferry. Nuestro recorrido previo por la India nos había entrenado el ojo mochilero, ya podíamos diferenciar el comedor con precios locales del típico restaurante para extranjeros de elevados precios. Por lo general, los comedores locales tienen aspecto de bares del lejano oeste con mesas llenas de hombres.  Visualizamos uno desde el colectivo y no falló, terminamos almorzando por tres dólares por persona.

Hulhumale no tiene demasiado encanto, es una isla artificial que funciona para conectar a las otras islas. Pero es interesante para tener un primer contacto con la cultura del país. Maldivas es un país enteramente musulmán. Por lo cual, resultaba extraño y hasta irónico que las mujeres caminaran con sus túnicas negras totalmente tapadas en un paraíso tropical que merece el derecho a circular cual Adán y Eva. Otra ironía del destino es que en Maldivas no se vende cerveza, ni ningún tipo de bebida alcohólica ya que para la ley musulmana está terminantemente prohibido. Nuestro sueño de abrir una helada lata de cerveza viendo el atardecer en este paraíso no pudo convertirse en realidad. En su lugar, comprabamos una especie de cerveza de manzana sin alcohol pero sólo para despuntar el vicio ya que de sabor a cerveza esa bebida no tenía nada. Mas bien tenia gusto a Sidra pero sin alcohol, una verdadera decepción.

Como era la primera vez que estábamos en un país musulmán, aplicamos el famoso refrán “donde fueres, haz lo que vieres”. Estuvimos atentos a no circular en paños menores por la calle pese a estar en un destino playero y a respetar la división de las playas en “Bikini beach” y “Local beach”: las primeras están previstas para meterse al agua en ropa de baño y en las segundas se debe permanecer vestidos incluso dentro del agua. Al principio nos pareció chocante, porque incluso la división no era imaginaria sino que estaba marcada por una especie de “biombo” de madera que expresamente indicaba que a partir de allí empezaba la “Tourist beach”. Digo chocante porque si algo nos gusta de conocer un lugar es precisamente compartir con los habitantes locales y conocer más de su cultura. La división nos pretendía separar de la cultura local pero era la única manera que teníamos de disfrutar de una playa sin molestar ni perturbar a los maldivos.

HULHUMALE/MALE: Cultura musulmana y cervezas de manzana
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